Hace un año tomé la decisión de dejar mi trabajo de 9 a 5 para convertirme en desarrollador web independiente. No fue fácil, y definitivamente no fue como lo pintan en Instagram. Aquí está la realidad cruda de mi primer año.

El Salto de Fe

Al principio, la idea de "ser mi propio jefe" sonaba increíble. Imaginaba trabajar desde cafeterías, viajar y tener libertad total. La realidad de las primeras semanas fue muy diferente: ansiedad, buscar clientes desesperadamente y dudar de si había tomado la decisión correcta.

"La libertad tiene un precio, y ese precio es la autodisciplina extrema."

Lo que aprendí a la mala

  • No eres solo desarrollador: Eres vendedor, contador, project manager y soporte técnico.
  • El síndrome del impostor es real: Especialmente cuando un cliente te pide algo que nunca has hecho. La clave es decir "sí, puedo investigarlo" en lugar de "no sé".
  • El descanso es productivo: Trabajar 16 horas al día no te hace más exitoso, te hace más propenso al burnout.
Consejo Clave: Nunca trabajes sin un contrato y un anticipo. Aprendí esto después de perder dos semanas de trabajo con un cliente que desapareció.

Las Victorias

A pesar de los desafíos, las victorias saben mejor. Cerrar mi primer cliente internacional, recibir el pago de un proyecto grande y ver mi código funcionando en vivo para miles de usuarios es una sensación incomparable.

Mi Stack Actual

Para mantenerme competitivo, simplifiqué mis herramientas:

- Frontend: Next.js, React & CSS Puro (Control Total) - Backend: Node.js & Firebase u Supabase (Escalabilidad) - Diseño: Figma (Prototipado rápido)

Conclusión

Ser freelancer no es para todos, pero si valoras la autonomía sobre la seguridad, es el mejor camino posible. Si estás pensando en dar el salto, mi consejo es: ahorra, prepárate para el rechazo, y nunca dejes de aprender.

Alexis Jara

Alexis Jara (NovinhoDev)

Desarrollador Web apasionado por crear experiencias digitales únicas. Compartiendo mi camino en tecnología.